
y su mamásinnata despertó confundida de si era sueño verdad o pesadilla de tantas palabras que daban vuelta por la casa que antes del amanecer se hundía ella en un sueño profundo que Sinnata irrumpió y ese fue el principio del fin de la historia aunque sienta dolor al decirlo ya que después poco se supo de la niña que ese día sábado habló y habló. Un suspiro para adentro del la boca y de la colcha que se inflaba por la fuerza de la panza de Sinnata con aire llenita que se desinflaba y mirá vos como le alcanzaba para decir no sé que cantidad de palabras casi mil sin retorno porque esas palabras no volvían a su boca sino que rodaban por la casa que ay revotaban como pelotas y que era asmática la niña pero ahora hablaba y respiraba como nunca. Su hermanata despertó protestó, bostezó y luego comprendió sin que nadie le explicara que Sinnata no sabía como hacer para dejar que sus palabras no hablaran y se callaran que se calle pobrecita porque eran las 6 y 30 de la mañana y todavía faltaba el comienzo del día para charlar aunque mucho no charlaba hermanata con Sinnata porque Sin decía cada cosa y a ella hermanata la cabeza siempre le dolía es que no tenía ninguna afección sólo que dolía y dolía entonces sufría de mal humor. El silencio aparecía sólo con el suspiro que bajaba hasta la panza que crecía por el aire y se inflamaba pero las palabras ejercían una voraz necesidad de salir y no paraban cuando mama sinnata empezó a abrir las ventanas ventilando los sonidos zigsagueantes retumban ya sin sinpatía porque mama sinnata lloró y lloró cuando vió que su niña respiró profundamente que no puedo mamá que no puedo parar esta que me viene se me sale otra palabra agarrá una bolsita no las tires por la ventana que en el aire de desarman y si salen es que quieren estar fuera mamita esperá que ya me pasa ya corría mamá corría a llamar a la ambulancia que el doctor no me conoce que no quiero que no quiero dejen dejen que me salgan. Hermanta le hizo un mimo su mamá tres o cuatro y en el techo se explotaban cada vez màs escupidas las palabras que Sinnata no sabía porque salen ¿serán mías? con la lengua ya cansada ya torpes las vocales se termina ya lo siento... como simpre Yo no sé y repito lo que dicen de Sinnata.
Sinnata suspiró ya con aire hacia afuera y nada más pudo decir esa mañana.
De aquí en adelante son pocos los recuerdos que la gente tiene de Sinnata. Cada vez menos registros hay, menos memorias. Algunas cosas más quedan contar sobre ella. Y si no volveré a contar lo que ya he contado porque no se si pueda dejar de hablar de Sin algún día.
De aquí en adelante son pocos los recuerdos que la gente tiene de Sinnata. Cada vez menos registros hay, menos memorias. Algunas cosas más quedan contar sobre ella. Y si no volveré a contar lo que ya he contado porque no se si pueda dejar de hablar de Sin algún día.
1 comentarios:
ay ay ay
que es un texto tan afiebrado.
Desgarra sinnata, por pequeña por frágil por todo eso.
Mujeres, grandes y chiquitas.
Chiquita Sin.
No dejes de hablar de ella, porque en algún momento podrá respirar otro aire para los lectores,
que en general queremos buscarle oxígeno a lo que le falta.
Gracias Nati...
un abrazo
Tu amiga Leti
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